![]() |
| Kuyo |
Mayo 2004
Fuiste un “capricho” de mi hija, que pensaba que eras una hembra y resultó que eras “muy macho”.
Muy dócil y manso, te dejabas coger y acariciar el lomo y la barriga. Tu postura favorita en esos momentos era “tumbado panza arriba”, sin moverte; pero cuando te dejábamos en el suelo, y a pesar de tus patitas “ridículas”, hay que ver ¡¡ cómo corrías !!. Aunque luego, con una hoja de lechuga venías enseguida.
Con tu compañera “Yuka” tuvisteis varios “Yukitos” y, por desgracia para tí, todos te fueron dejando y se fueron antes que tú, por lo que tus últimos días los volviste a pasar solo, de nuevo, solo y viejo.
No recuerdo el tiempo exacto que nos acompañastes; quizás un par de años. Ya no hemos vuelto a adoptar más cobayas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario